Sean ustedes bienvenidos a este espacio de reflexión:
Ayer, mientras navegaba por la web en búsqueda de artículos o libros interesantes para leer, encontré un tema que logró captar mi atención de inmediato, por lo tanto, he decidido tomarlo como tópico de discusión para compartirlo con ustedes e ir analizándolo al mismo tiempo.
"Un icono
en tres pinceladas" fue la descripción que se le otorgó a las primeras
comunidades cristianas según el libro de Hechos de los Apóstoles en las
Sagradas Escrituras, y aquellas "tres pinceladas" a las que se
refiere no son nada menos que los cimientos sobre los que se apoyaron dichos
grupos que constituían la comunidad de Jerusalén.
Y se preguntarán
¿a qué características se habrán referido?... Pues bien, tal y como lo
manifiesta la Biblia al igual que el Papa Francisco, este grupo de individuos
considerados modelos para todas las asociaciones de la Iglesia debían ser en
primer lugar conocedores de las escrituras y evangelios, para así poder dar
testimonios hacia sus hermanos de que el amor de Dios Padre era incondicional y
verdadero. Por otro lado, debido a que el grupo estaba consolidado y unido,
querían mostrar ese ejemplo para que todas las familias se sintieran invitadas
también a vivir en fraternidad; por tal motivo su objetivo se basaba en
construir esa base de confianza, afecto y esperanza desde el origen,
profundizando todo desde la buena comunicación e interrelación. Por último, su característica primordial y
aquello que los diferenciaba de otros era su deseo de ayudar y servir a los
demás sin pedir nada a cambio, solo anhelaban un mundo mejor y se encargaban de
impedir que ninguno de sus miembros sufra de alguna desdicha o miseria, especialmente
de sus hermanos de escasos recursos. Gracias a ese estilo de vida que llevaban
se ganaban el soporte de toda una sociedad y además se hacían acreedores de su
cordialidad, respeto y confianza, de tal manera que al final sus seguidores se
terminaban integrando al verdadero compromiso misionero según lo que
encomendaba el proyecto de Dios.
En aquellas
épocas resultaba más fácil fomentar las enseñanzas y proclamar el evangelio
puesto que apenas y comenzaban a conformarse los pueblos, sin embargo ahora en
la actualidad constituir una comunidad que busque trabajar por el bien común y
que tengan el deseo de encontrarse con Jesús a través de la oración es un
compromiso que tal vez resulte más complicado debido a la influencia de
factores tales como: la presencia de nuevas religiones con sus diferentes
ideologías, la falta de comunicación y compromiso de algunas personas y en ocasiones
a causas de los conflictos sociales que generan discrepancia entre los grupos.
Esta comunidad
actual está distante de ser como las primeras comunidades cristianas debido
aquellas circunstancias, no obstante se puede generar un cambio de conciencia y
fomentar de nuevo la vocación por seguir los pasos de Nuestro Señor y ser trasformadores
de un mundo mejor, donde los creyentes mediante el carisma y la solidaridad no
veamos aportando con mensajes de esperanza que iluminen la vida de cada
individuo y fortalezcan su relación personal con Dios para que de igual forma
sientan aquella fe que los estimule a anunciar el Reino de los Cielos.
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